LA EXCELENCIA TIENE UN COSTO
Primero le edificó un templo a Dios. Después edificó también una casa para él mismo. Le llevó trece años en terminar todo esto. ¿Sabes por qué le llevó tanto tiempo? Porque las cosas de excelencia no se hacen de la noche a la mañana, sino que toman tiempo y esfuerzo.
Muchas veces nos desanimamos con el tiempo. Nos cansamos de esperar en el Señor y la impaciencia causa que nuestra fe disminuya o que al final no alcancemos nuestros sueños. Pero no podemos permitir que el gigante del desánimo o de la impaciencia nos robe la bendición de Dios para ir encima y más allá de lo promedio en nuestras vidas. La excelencia tiene un costo, por lo tanto, necesitaremos entender algunos puntos bíblicos para persistir y cumplir con aquello que Dios nos ha pedido, pero que quizás nos está costando tiempo.
Veamos:
1. La excelencia lleva tiempo.
Alguien estimó que se necesitan diez mil horas para que alguien se vuelva excelente en lo que hace. Sólo Dios sabe cuánto tiempo nos tomará para volvernos excelentes en algo, pero lo que importa no es el tiempo por sí solo, sino como usamos el tiempo que Dios nos ha dado para poder lograr la excelencia.
Aprovechemos al máximo cada oportunidad que tengamos para ser excelentes en lo que hacemos y de esta forma estaremos administrando bien nuestro tiempo.
2. Las cosas de excelencia requieren dedicación.
Alguien dijo “el que mucho abarca poco aprieta”. No te puedes distraer por cosas secundarias si quieres lograr algo significativo. No puedes ceder a las tentaciones de tomar atajos y hacer trampas si en verdad quieres terminar algo con éxito.
No puedes ceder a las tentaciones carnales. Estas son comunes y nos llegan a todos los seres humanos, pero si no quieres ser alguien común tendrás que dedicarte a lo tuyo e ignorar los placeres pasajeros y temporales para lograr lo eterno.
3. Las cosas de excelencia requieren perseverancia y compromiso.
A menos que estés comprometido con algo no podrás resistir la tentación de darte por vencido cuando las cosas se ponen candentes en el matrimonio, en tu empresa, en tus estudios universitarios o en el ministerio. Tu compromiso te mantendrá perseverando hasta terminar la carrera de la vida.
Piénsalo:
¿Qué proyecto o sueño te está costando tiempo?
¿Cómo estás usando ese tiempo?